«Rinitis alérgica en Pediatría y Adolescencia, impacto sanitario presente y futuro». Por la Dra. Isabel Torrejón

La nariz, es el órgano encargado de acondicionar la calidad del aire que respiramos, es decir calentándolo, humidificándolo y filtrándolo, de manera tal que sea óptimo para nuestra respiración, y de esa forma llegue con la mejor calidad a los pulmones.
La inflamación de la mucosa nasal, que tapiza el interior de la nariz, se llama rinitis, la misma puede ser de origen infeccioso, por ejemplo, resfríos, o no infeccioso, es el caso de la rinitis alérgica.
La rinitis alérgica es una de las enfermedades crónicas más comunes de la infancia, pero es soslayada, sub diagnosticada y a veces sub tratada, representando un problema global de salud pública, ya que coexiste muchas veces con comorbilidades, decir otras enfermedades que afectan la calidad de vida, y la economía por los gastos que esto ocasiona.
En pediatría la prevalencia mundial alcanza hasta un 25% y en nuestro país, en adolecentes llega a un 35 % aproximadamente. Según el informe ARIA (Allergic Rinithi and its Impact on Asthma) el 30 % desarrollan asma, y de ellos el 80% rinitis alérgica, de allí la importancia del control y la consulta ya que se encuentran estrechamente relacionadas estas patologías.
Dentro de las manifestaciones clínicas de la rinitis alérgica, se presenta la obstrucción nasal, disminuyendo el espacio interno para la circulación endonasal del aire inspirado y, afectando también la función de la trompa de Eustaquio que ventila el oído, favoreciendo hipoacusias y otitis. Produce rinorrea, es decir moco permanente, que la mayoría de las veces el niño traga y puede provocar vómitos por mucofagia (tragar moco), y en el caso de los adolescentes problemas a nivel social, sintiéndose molestos y avergonzados. Se presenta, además, prurito en el paladar y garganta, estornudos frecuentes, sangrado frecuente de nariz, es decir epistaxis.
La insuficiencia nasal por “nariz tapada, provoca que el sueño no sea el óptimo, produciendo apnea o hipopnea del sueño, y afectando no solo el rendimiento escolar, ya que genera somnolencia y cansancio diurno, siendo aproximadamente en el mundo 2 millones de días de asistencia escolar perdidos, por esta patología, sino además esto afecta negativamente el crecimiento adecuado del niño o niña.
O sea, son múltiples las manifestaciones asociadas a la rinitis alérgica, las cuales impactan en la salud y bienestar de los niños, adolescentes y su familia.
¿Cómo se diagnostica?
Primero la sospecha clínica ,luego a partir de allí ,surgen los estudios complementarios disponibles para el diagnóstico, tanto de laboratorio, para detectar eosinofilia y otros anticuerpos, estudios imagenológicos, radiográficos y TAC, para descartar o corroborar sinusitis, hipertrofia de adenoides entre otro; como así también estudios más específicos a cargo del especialista en alergia, tales como IGE específicas, citología de mucosa nasal, pruebas de provocación nasal, y diagnósticos moleculares, usando técnicas inmunológicas específicas.
La rinitis alérgica podrá tener mayor o menor impacto en la calidad de vida, de acuerdo a que sea leve, moderada y grave.
Asimismo, podrá ser solo estacional o perenne, presentando estas últimas exacerbaciones estacionales.
Respecto al tratamiento, resulta importante hacer la consulta para poder diagnosticarla y tratarla, para esto último, siempre la prevención a partir del conocimiento de la rinitis favorecerá la evolución y disminuirá las complicaciones.
Existe disponible tratamientos por vía oral, tratamiento local, intranasal, y tratamiento inmunológico, que dependerá de la edad del paciente pediátrica, de la clasificación de su rinitis, las cual está a cargo del médico pediatra, del otorrinolaringólogo, del neumonólogo y del especialista en alergia para el tratamiento más específico.
Finalmente, la rinitis alérgica en pediatría debe ser reconocida y detectada, y es en el área de atención primaria de la salud, en consultorios estatales y del subsector privado donde el paciente debe encontrar la respuesta a este problema sanitario en franco aumento, y con impacto negativo en la salud y bienestar del paciente pediátrico y del futuro adulto, en el que ellos y ellas se convertirán.
*- Por Dra. Isabel Torrejón M.P 2195. Pediatría en general. Médica rotativa del Hospital Garrahan. Neonatología (Cu.Ca.Ne). Capacitación de Postgrado en ORL. Postgrado en Infectología (Consejo de Médicos de Jujuy – Universidad de Tucumán). Secretaría de Acción Social del Colegio Médico de Jujuy.
